
Pasadas y casi ya olvidadas las fiestas navideñas, con toda la energía telúrica a punto de explotar, las viejas tierras fértiles de siempre resucitan y vuelve a comenzar la vida.
Las yemas extendidas por todas las plantas necesitan una poda espectacular en cuanto a selección. Es la obra maestra que se efectúa totalmente de forma manual por manos curtidas de experiencia que programan y dibujan la configuración de la cepa.
Una a una van siendo aligeradas de brotes posteriores en un cálculo exacto de la cantidad de sarmientos. La llicorella recibe los brotes cortados que no entran en la forma definitiva de producción y son reciclados para compostaje o quemados en las tradicionales reuniones gastronómicas de las calçotades, donde el sarmiento es la mejor leña de cocción.
Los equipos de personas especializadas en la poda, de diversas procedencias, saludan de nuevo a la planta que conocen de años anteriores, y su conocimiento vaticina un corte de tradición junto con una formación que la firma va proporcionando año tras año. Viven días juntos, personas y vides hasta la campaña que se acerca inexorablemente, donde el reencuentro será aún más festivo.
Comprobar el trabajo bien hecho en viticultura es un privilegio de estas personas que de manera anónima nos permitirán disfrutar de un lujo para el paladar. |