Ha finalizado la vendimia de 2005, exceptuando unas pequeñas terrazas testimoniales para dar sentido a la jornada, pero las máquinas y los vendimiadores descansan. Es un día de sol brillante en el que culmina el trabajo que durante un ciclo ha tenido lugar en Masia Duch. Hay buenas esperanzas de cosecha.
Es 29 de septiembre de 2005, día de Sant Miguel, celebración emparentada con Masia Duch ya que hay referencias concretas de la advocación de este arcángel con la finca del Tancat por parte de los monjes cartujanos, famosos por su dedicación al cultivo de la viña en Francia y, posteriormente, por su implantación en el Priorat.
La fiesta grande en su segunda edición consistió en una misa celebrada por mossèn Ramon Martí, amigo personal de Delfí Duch y amante del buen vino de Masia Duch. A ella asistieron el personal de la bodega que ha efectuado la vendimia, junto a un nutrido grupo de familiares y amigos que tienen el honor de contar con la recíproca amistad y aprecio del propietario de la firma. Jueces implacables del buen hacer de Masia Duch, todos coincidieron en la magnífica labor de la producción de tinto y más habida cuenta de los últimos reconocimientos internacionales inglés y eslovaco.
A continuación se sirvió el ágape, consistente en productos de la zona y regado como es natural con vinos de la finca, ante el fondo histórico del edificio emblemático de Masia Duch. Para postre, una primicia: los asistentes tuvieron ocasión de degustar el extraordinario moscatel que en breve, conjuntamente con el vino rancio, se presentarán al mercado con los nombres sugerentes de Escala d'Or y Castany, respectivamente. |