
Y por primera vez el vino descansa como lo hizo la cepa en el invierno. El proceso de vinificación ha terminado y empieza el orden, el equilibrio y el esmero en la producción de vinos absolutamente redondos como 2πr. Un tiempo que durará lo necesario para conseguir variedades excepcionales.
Del acero inoxidable se trasvasa a unas barricas de roble seleccionadas, el continente del descanso natural y tranquilo. La personalidad y el carácter del vino empiezan a despertar de forma pausada, cobran relevancia los matices y se empiezan a intuir aromas de diferentes frutas, de diversas especias, en una rica combinación de olores y sabores.
La garnacha tinta, el cabernet sauvignon y el merlot de la finca están en su punto, han pasado todas las pruebas con éxito y tienen lo que hay que tener: características perfectas en cada variedad de envejecimiento.
La artesanía en acción determina el coupage; el maridaje de las variedades se estudia por separado para determinar el punto exacto de proporciones en un afán de ofrecer unos vinos artesanales que conserven la tradición monacal con el aporte del estilo osado actual. |
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