
La llamada antiguamente «Conreria de Scala Dei» debe su nombre al conreu —tierra de cultivo— de los monjes de la Cartuja de Escaladei. En el siglo XII y una vez asentados en la primitiva Cartuja, los monjes expanden sus propiedades hacia el oeste, donde la calidad de la tierra es más fértil.
Las actividades contemplativas de la orden obligan al empleo de legos para las labores agrícolas. El conjunto de las edificaciones de la actual Masia Duch son las dependencias de estas personas al servicio de la orden. Así, los aposentos, comedores y dormitorios están junto con la prensa de aceite, la de uva, el molino de harina, los hornos diversos y la granja que abastecía a los monjes.
El espíritu de revivir y remontar lo que los antepasados dejaron construido nos ha movido a recuperar unos edificios históricos empleando sistemas tradicionales en el origen de la fábrica con técnicas similares actuales.
La rigurosa exigencia histórica con la que se rehabilita el conjunto arquitectónico y el máximo respeto a los criterios originales hace que las obras sean labor de artesanos especializados en un intento de rememorar siglos pasados.
Es para Masia Duch un orgullo la recuperación de estos edificios y una muestra de la exigencia y excelencia que imponemos a nuestros proyectos. Cuidar la antigua casa donde los monjes obtenían su preciado vino y donde crecía en calidad fue nuestro primer propósito en 1985, cuando empezamos a soñar con la elaboración del vino actual. |