
El Priorat era de las comarcas más deprimidas de Cataluña, con un índice elevadísimo de abandono del cultivo agrario y un despoblamiento masivo. Ésta era la perspectiva hace aproximadamente veinte años.
En 1985 creamos una idea, desarrollamos un proyecto y apostamos por unos nuevos conceptos en viticultura. La modernidad era la base de esta revolución que poco a poco ha conquistado los mercados nacionales e internacionales.
Era necesario empezar casi de cero con ideas claras y precisas y la divisa del trabajo bien hecho, el saber estar en una noble actividad vinícola. Al mismo tiempo que la rehabilitación del edificio, se inició la ardua tarea de readecuación de las antiguas terrazas de los cartujanos: los márgenes se reconstruyeron de piedra y se consiguió el aspecto actual natural con el mínimo impacto visual sobre una comarca espléndida en orografía.
La continuación, el elemento clave, fue dotar a las instalaciones de la tecnología más actual tanto en el cultivo como en los interiores de los antiguos almacenes de la Conreria, que exteriormente conserva el aspecto de siglos pasados. En su interior todo ha cambiado, respetando las líneas maestras de construcción. Luces tenues y solemnes iluminan el reposo de nuestras bodegas en contraste con el acero inoxidable, el cemento y las maderas nobles. |
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