
Al igual que un artista, la prepoda es la preparación, el bosquejo sobre el que se ejecutará la posterior poda, la obra definitiva que permitirá la selección de las mejores yemas.
Es un proceso totalmente mecanizado y de gran importancia para nuestros viñedos. Es un tratamiento anterior al solsticio de invierno, cuando las temperaturas del Priorat son crudas y los grados de temperatura hacen adormecer a la planta en su descanso anual después de haber dado lo mejor de ella misma.
En esta operación, la energía somnolienta de la planta recibe el tratamiento para facilitar una poda al estilo monacal y comenzar el gran prodigio de la transformación de un paisaje marrón y desolado al verde fulgurante del mayo siguiente.
Las terrazas efectuadas en esta finca permiten un proceso rápido de actuación y en pocos días los viñedos vuelven a disfrutar de su calma merecida. Se abrazan con la humedad o el sol tibio de diciembre y dormitan como si su aspecto tuviera que ser perenne. |