
El dominio vitícola en el Priorat tiene sabor ancestral: las hectáreas distribuidas en terrazas naturales se asemejan a un jardín monocromo que transcurre a lo largo de una finca extensa, rodeada de bosques y asentada en el pie del cercano Parque Natural del Montsant.
Este extraordinario paraje, a la vez que ofrece, también necesita recibir y alimentar tierras tan fértiles, hecho que requiere extremar los manjares en un acto de agradecimiento mutuo. No existe ninguna duda en hacer crecer a las cepas y favorecer la uva de una manera ecológica, también es nuestra preocupación conservar el precioso encanto del entorno.
En consecuencia, los abonos son totalmente naturales: proceden de la ganadería ovina y caprina de las zonas cercanas. Las montañas de estiércol se amontonan en lugares claves para su distribución en forma de alimento y en justa correspondencia con los frutos que producirán.
El equipo técnico de ingenieros agrónomos participa de esta filosofía y del sentir en el interior todos estos conceptos basados en un absoluto respeto por el medio ambiente. Así podemos afirmar que vino y tierra conviven de manera natural como siempre tendría que haber sido.
Para completar este idilio, el agua sabiamente administrada procede del abundante manantial propio y del acuífero del pétreo Montsant. |